Monday, March 3, 2008

La feliz historia de Abyuto y Empecinada. El moderno cuento de la lechera.

Abyuto era un hombre feliz. Soltero, 25 años, un buen profesional en un puesto bien remunerado. La vida le sonreía con sus duros en el banco, viviendo con sus padres. Un buen coche, viajes sorpresa, fiesta…

Empecinada era una mujer feliz. Recién divorciada, 28 años con un hijo, una buena profesional (no tan bien pagada) y abnegada madre, a la que la vida le empezaba a sonreir. Consiguió ahorrar unos eurillos tras pagar un costoso y duro divorcio, malvendiendo su antigua casa familiar y yéndose con su retoño a casa de sus padres.

Y como siempre… chico conoce chica, chica conoce chico ¡uy como me molas! ¡pues tu a mi también!… Total que tras 6 meses de ilusionante y romántica relación, deciden irse a vivir juntos.

Alquilar ¡¡¡noooo, es tirar el dinero!!! comprar, siempre comprar.

Total que Abyuto y Empecinada se pillan un apartamento muy cuco con dos minihabitaciones salón-cocinaamericana, en un precioso barrio, a tiro de piedra de la M-30. Casi 50 kilitos de vellón pesetero, que los endeuda con su amigo el banco para los próximos 30 años…

¡¡No pasa nada!! si total es una inversión, y cuando le traigamos un hermanastro a Empecinadito, lo vendemos por 70 kilitos y por el mismo precio cogemos algo más grande un poco más lejos jejeje.

Y dicho y hecho, llegó el momento, un par de años después, de recuperar lo invertido, pues el nidito de amor se les hacía pequeño… y fueron a la inmobiliaria de la esquina:

–Hola, buenos días, quería vender mi pisito.

–Hola, pues no ha podido venir a mejor sitio, porque tengo un cliente buscando justo lo que Vds. tienen, pasen pasen.

Abyuto y Empecinada babeaban de codicia, y ya contaban los billetes, mientras se sentaban ante el gestor inmobiliario y formalizaban el contrato en exclusiva… con un 3% de comisión… Total, dos milloncejos no son nada.

–Vuestro producto se vende muy bien ¡¡seguro!! –les dijo– no vais a tener ningún problema. –afirmaba mientras con la gracia de un prestidigitador, guardaba el contrato con una mano y con la otra sacaba la carpeta de ofertas.

Total que Abyuto y Empecinada, miraron mil pisos, sin prisa. Mientras veían cómo sus vecinos, imitando su “audaz operación” también se lanzaban a vender.

–Qué listos somos– se decían acarameladamente.

Por fin se decidieron por un piso. Arduas negociaciones: que si me dejas los electrodomésticos, que si me bajas 3.000 euritos… Habían pasado seis meses. Su piso recibía muchas visitas, incluso recibieron algunas ofertas ligeramente más bajas que sus espectativas que rechazaron casi ofendidos.

El de la inmobiliaria empezaba a ponerles ojos de carnero, pero aún era optimista “Ya no tardaréis en venderlo, confiad”.

Así que dieron la señal del otro piso y se lanzaron a pedir una hipoteca puente… las condiciones eran inmejorables… el primer año. 

–Pero, vamos –se decían–, que si tardamos un año en vender el otro… es cuestión de apretarse el cinturón un poquito hasta que lo vendamos… total, “novios” no nos han de faltar.

Pero el tiempo pasaba, e iban viendo como sus impacientes y alarmistas vecinos iban vendiendo a la baja. Pero ellos no, el mundo es de los que saben esperar. Y mientras, los plazos de la hipoteca van cayendo uno tras otro… junio, julio, agosto, septiembre, octubre…

Fueron a la inmobiliaria, pues las visitas tras el parón estival, parecían haber descendido.

–No os preocupéis –les dijo el encorbatado gestor– es mala época, ya sabéis, los excesos en las vacaciones, el comienzo de curso… Hombre, sí que es verdad que está un poco alto el precio, quizá si me dejáis negociar un poco, podríamos aumentar las posibilidades.

Abyuto y Empecinada se miraron con ojos de besugo. Abyuto, más conservador, quiere dar carta blanca a la inmobiliaria, pero Empecinada, haciendo honor a su nombre no cede más que un poco y a regañadientes:

–Vale, pero no menos de 68 millones ¿eh?

Noviembre, diciembre, enero, febrero… el año se va a cumplir y no parece que la cosa se mueva.

Nueva visita a la inmobiliaria ¿¿qué pasa??

–Es que ha aumentado mucho la oferta, vuestros vecinos han vendido más barato, se ha construido una urbanización dos calles más arriba, el mercado ya no es lo que era…

Poco a poco ven como sus sueños se derriten ante la realidad y apenas les quedan 3 meses para tener que hacer frente a una hipoteca que supera con creces la capacidad de sus sueldos para poder además comer siquiera.

Entran las prisas

–Bájalo a 60 si es necesario, por lo menos que recuperemos algo.

–Hombre, a 60 es un buen precio pero…

Empecinada se echa a llorar, Abyuto rechina los dientes… 

–Pero no nos desesperemos –se consuelan– hagámonos la cuenta de que estos 3 años hemos pagado un alquiler.

Y con esta razón tan oportuna, Abyuto y Empecinada se convirtieron en los felices propietarios de un piso de 70 millones, hipotecado al 120% (los muebles que no falten) a 70 años… ya terminarán de pagarlo Empecinadito y Abyutita.

Y colorín colorado este cuento se ha acabado.

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Friday, April 13, 2007

La duda

Las sospechas sobre la doble contabilidad de la Fundación Intervida pone en peligro el apadrinamiento de miles de niños en las zonas más desfavorecidas del mundo

Un estudio sobre 119 ONGs realizado por la Fundación Lealtad revela “anomalías” en 70 de ellas, principalmente en el seguimiento y trasparencia de sus proyectos.

La magdalena se me cayó de la mano cayendo como una bomba sobre el café, arruinándome la camisa. No podía creer lo que estaba oyendo. Supuestos correos electrónicos entre directivos que sugerían la no contabilización de ciertas operaciones, duplicidad de apadrinamiento de niños… entre otras muchas conclusiones que el periodista iba desgranando con ese tono de voz preludio de los grandes escándalos.

En días posteriores las tertulias se llenaban de llamadas de socios de Intervida que no sabían que hacer. Voces compungidas que miraban la foto de “su niño”, sus dibujos, sus primeras palabras escritas sobre un arrugado folio, preguntándose si todo aquello no era más que una gran mentira.

Mientras escribo esto, un conocido programa está haciendo entrega de un montón de sillas, mesas, columpios, ordenadores (me pregunto si tendrán electricidad para hacerlos funcionar), ventanas y otros enseres en una aldea de Perú. Los niños están descalzos, con ropas mil veces heredadas, pero sonríen a la cámara y estallan de júbilo cuando el camión con los columpios irrumpe en las polvorientas calles de su aldea, la maestra se abraza al reportero llorando de emoción a lágrima viva.

Es triste que toda una cadena de ayuda pueda hundirse por la sombra de una sospecha. Ya lo dice el sabio refrán “La mujer del César además ser fiel, tiene que parecerlo” y más cuando se juega con la buena fe de la gente, cuando se juega con el futuro de niños cuya única esperanza es recibir las pocas migajas que le sobran al primer mundo.

Pero ahora, precisamente, es cuando hay que hacer más fuerte esa aportación. Precisamente porque se los ha pillado, y si no es así, están bajo vigilancia. Y si es mentira, si consiguen convencernos de su honradez, no hay de qué preocuparse… A fin de cuentas, prefiero que me engañen a que haya una posibilidad, por mínima que sea, de que Gabriel, ese niño Peruano exista y que se quede esperando inútiemente mi ayuda.

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Friday, March 23, 2007

La condena ejemplar

”Los siete meses de sanción a David Navarro serán para todas las competiciones“ www.20minutos.es

Al día siguiente de la agresión de David Navarro a Nicolás Burdisso, comentaba el suceso con un periodista local. El defendía que como mucho le tenían que “meter” tres meses de suspensión y ya lo consideraba una gran sanción. Yo defendía que la sanción debería ser la suspensión por un año.

Él excusaba a Navarro diciendo que fue un calentón, y que no se puede hundir la carrera de un futbolista por un error.

Yo defendía que, precisamente, por tratarse de un profesional no debía salirle barato y que su sanción debiera ser, no sólo un severo correctivo a su violenta reacción, sino un “aviso a navegantes”.

Precisamente, ese tipo de actuaciones no se las puede permitir un profesional. Un profesional debe saber cómo actuar sin necesidad de violencia. Es entendible que en un partido de aficionados salten algunas chispas, pero un profesional ha de dedicarse a jugar exclusivamente al fútbol, obviando cualquier otro elemento que le distraiga de su objetivo: jugar al fútbol y meter goles.

Lo otro son tonterías de malcriado, mal profesional y peor persona.

No ha habido que esperar mucho para conocer la ejemplar y justa sentencia de la UEFA y la no menos plausible de la FIFA que ha suspendido a David Navarro con, nada menos, que 7 meses para cualquier competición.

¡Olé, olé y olé!

No valen las disculpas posteriores, la nariz ya la has roto, amigo.

No valen calentones, se te paga, y no poco para que tengas la cabeza fría y el pie caliente y afinado… las manos, en el fútbol solo han de servirte para sonarte los mocos en la banda.

Pocos días después un periodista es agredido por Taborda, jugador del Deportivo de la Coruña porque le había hecho una pregunta impertinente. ¿Pelillos a la mar también? No, otros siete meses… o más, porque en este caso Taborda actuó con premeditación, citando al periodista a través de su jefe de prensa… impresionante, sin duda.

Al día siguiente, Luis Fernández se mofa del botellazo famoso a Juande Ramos, y pide, a lo que él cree, a micrófono cerrado a sus jugadores que castiguen las espinillas de los contrarios… no requiere más comentarios.

Un profesional debe ser consciente de que los excesos no le van a salir baratos, si no es por prestigio (es repugnante escuchar a muchos aficionados comentar el suceso de Navarro como una gracia) al menos por sanción.

Si de mi dependiera, Navarro no volvía a pisar un campo de fútbol en su vida, si no es de recogepelotas.

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Wednesday, March 14, 2007

¿No hay salida?

Realmente, los moderados somos los que lo tenemos más difícil. Esa inmensa mayoría de centro (real) que no encontramos otro banco en el que apoyar los dos pies y, como los reyes en un desfile, apoyamos alternativamente uno u otro, según se nos cansan las rodillas.

Hoy día, esa gente de centro somos incapaces (al menos yo) de votar al Partido Popular. Se han radicalizado tanto, han viciado tanto y de forma tan pueril la vida política que es imposible que haya una marcha atrás. La inercia que lleva el PP nacional es tan fuerte y tan violenta que no les queda otra que intentar arrastrar consigo al PSOE: “Morirás aunque yo muera”.

Por otro lado, el PSOE tampoco es una buena opción, está débil, no sabe reaccionar a los golpes del contrario. No sabe salir del debate estéril e inútil con el PP, cuando lo más fácil y efectivo sería ignorarlos y trabajar en lo que realmente importa. Llenar los medios de comunicación con lo que se está haciendo por avanzar NO EN LA LUCHA CONTRA EL PARTIDO POPULAR, sino en la lucha contra ETA que es el mandato que tienen.

Todo esto se está trasladando a niveles más bajos de la política sin apenas darnos cuenta (regional, provincial, local… como en una torre de copas de champán). Fue muy triste ver la manifestación en la Plaza Mayor de Segovia y leerles ira y odio en los ojos de muchos presentes cuando gritaban auténticas barbaridades ante el ayuntamiento, mientras agitaban una fotocopia de la fotografía de Miguel Ángel Blanco. (¿Adiviné en las fuerzas vivas del PP cierta vergüenza por tener que estar allí?), incluso, alguno, en un alarde de patriotismo sacó una bandera de España ¡CON EL TORO DE OSBORNE! ¡Ay que joderse!

¡Qué fácil es usar a los muertos! yo agité esa foto aquellos aciagos días de 1997 y llené de lazos azules los cristales de mi coche, de mi casa, hasta mi hijo, entonces recién nacido, lo llevaba prendido en el babero, yo grité hasta quedarme afónico y se me saltaron las lágrimas de emoción en la Puerta del Sol ante aquélla voz unánime, indignada y firme… hoy sería incapaz ya que han cambiado radicalmente el significado.

Por aquél entonces, íbamos de la mano “moros y cristianos”. El espíritu de Ermua se extendió por toda España y lo hicimos nuestro, pero nuestro no como las leyes, o como la patria, sino nuestro como podría ser nuestro vecino, amigo, hermano, hijo… Todos (y digo todos) tornamos esos días nuestro primer apellido en “Blanco” y ofrecimos nuestra nuca a los asesinos en un gesto que el tiempo ha tornado en estéril.

Hoy ese espíritu agoniza olvidado (o escondido) en algún cajón de Génova o de Ferraz (¿quién sabe ya?). Lo de hoy… es otra cosa.

¿Así quieren ganar unas elecciones?… pues va a ser que no.

¿Así quieren mantener el gobierno?… pues va a ser que tampoco.

Es como si me cambiaran el significado de todas las palabras que conozco. ¡Ya no puedo lucir el lazo azul sin vergüenza!. Negro habrá de ser por la muerte inminente de ese espíritu de Ermua, que todos se apropian y que como la “madre mala” del juicio de Salomón claman por su división a partes iguales.

Y mientras tanto, la incertidumbre nos mata ¡Oh cielos!

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Thursday, March 1, 2007

Cambalache

Hoy me permito ser muy personal y generar un post que sólo entenderá un correcaminos a quien la vida le ha asestado un duro golpe, que no por esperado es menos doloroso… ¡Va por usted, maestro!

Enrique Santos Discépolo, autor del memorable tango que os transcribo más abajo, fue un visionario. Sigue hoy tan vigente como cuando se escribió, si no más. Bien, pues como no se puede expresar de mejor forma hago mías sus palabras y aquí os las transcribo:

Que el mundo fue y será una porquería,
ya lo se,
en el quinientos seis
y en el dos mil también.
Que siempre ha habido chorros,
maquiavelos y estafaos
contentos y amargaos
valores y doubles
pero que el siglo XX es un despliegue
de maldad insolente,
ya no hay quien lo niegue.
Vivimos revolcaos en un merengue
y en el mismo lodo todos manoseaos.

Hoy resulta que es lo mismo
ser derecho que traidor,
ignorante, sabio chorro,
generoso, estafador.
Todo es igual, nada es mejor
lo mismo un burro que un gran profesor.
No hay aplazaos, ni escalafón,
los inmorales nos han igualao.
Si uno vive en la impostura
y otro roba en su ambición,
da lo mismo que sea cura
colchonero, rey de bastos,
caradura o polizón.

¡Qué falta de respeto!
¡Qué atropello a la razón!
Cualquiera es un señor,
cualquiera es un ladrón.
Mezclao con Stavinsky
va Don Bosco y Lamignon
Don Chicho y Napoleón
Carnera y San Martín.
Igual que la vidriera irrespetuosa
de los cambalaches, se ha mezclado la vida,
y herida por un sable sin remache
ves llorar la biblia contra un bandoneón.

Siglo XX cambalache
problemático y febril,
el que no llora no mama
y el que no roba es un gil.
Dale no más, dale que va
que allá en el horno
nos vamo a encontrar.
No pienses mas séntate a un lao,
que a nadie importa si naciste honrao.
Es lo mismo el que trabaja
noche un dia como un buey,
que el que vive de los otros,
que el que mata, que el que cura,
o esta fuera de la ley.

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Thursday, February 22, 2007

La empanadilla que hace la mili

Hoy sólo tengo diez minutillos para escribir, pero tenía que compartir con vosotros esta peculiar anécdota

¡Cuántas veces hemos escuchado que la realidad supera con creces a la ficción! Estabamos hoy un compañero y yo en la barra de un bar cercano al trabajo donde solemos tomarnos el café de media mañana. A un par de metros de nosotros un señor, de unos 70 años, pulcramente vestido, bastón que no parecía hacerle falta, portafolios de piel, gafas fotosensibles, y un peinado engominado que tapaba a duras penas una brillante calva, tomaba un café tranquilamente, en silencio, ojeando las páginas de un periódico local.

Pasados unos minutos, el hombre llama a la camarera y le pide un favor:

–Mire, he quedado aquí con mi cuñado, Fulano, a las doce y media, seguro que le conoce.

–Sí, sí, se quién es– responde educadamente la camarera.

–Pues mire es que he quedado con él a las doce y media y es la una menos veinte y yo me tengo que ir al dentista, a ver si le puede decir que estoy en el dentista, el que está bajando la calle aquí a la izquierda, se llama dentista Mengano. Soy su cuñado de Villapalos [nombre de pueblo ficticio, claro] que viene mucho por alli a comerse unos chorizos muy buenos que hago. Es un poco pesado porque habla por los codos, pero en fin, le dice que su cuñado de Villapalos ha estado por aquí y que le ha estado esperando hasta la una menos veinte y que se ha ido porque tiene que ir al dentista que está aquí al lado, que si quiere que se pase y me espere, porque como es un pesao y habla por los codos igual se ha enrollado por ahí de palique y no aparece hasta las tres, que cuando va a mi pueblo, Villapalos ¿ya se lo he dicho verdad? se enrolla como las persianas y viene para un par de horas y se queda todo el día comiéndose los chorizos, es buena persona pero es muy pesado y habla por los codos, a ver si viene pronto porque yo me tengo que ir al dentista y después tengo que irme a Villapalos, que soy de allí, así que si llega Fulano, seguro que le conoce ¿verdad?, porque me ha dicho que viene mucho por aquí a beber buen vino y además habla por los codos y es un poco pesao pero es buena persona, pero cuando va a mi casa, allí en Villapalos, se pone ciego de chorizos y se tira todo el día, pues eso que si viene que le diga que estoy en el dentista este que esta bajando por esta calle a la izquierda, el dentista Mengano, que seguro que también le conoce, porque como pega la hebra con todo el mundo, porque es un poco pesao….

Este soliloquio se repitió durante cinco minutos más, hasta que el buen hombre, apremiado por la cita con el dentista se marchó apresuradamente, recordando de nuevo a la camarera el encargo de avisar a su cuñado Fulano que había estado esperándole, entre risas contenidas de los demás parroquianos del bar, que no pudimos por menos que rescatar de la memoria aquél memorable sketch de Martes y trece (menos mal que tendrá la boca ocupada durante un rato, que si no, pobre dentista)

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Monday, February 19, 2007

Papel en blanco

La pluma en la mano y el papel en la mesa… no se de qué escribir.

Las ideas se agolpan en el infinito microespacio que va de la gota de tinta al blanco folio. El lunes no lo hizo Dios para crear, de hecho, Él sólo separó la noche del día.

Aun así pierdo la vista en la nada, buscando un pie que arranque una historia, un párrafo, siquiera una frase bien construida que destapone el jarro, llenando el inmenso abismo albino, aterrador, en el que sólo hay una acusadora fecha… la que te dice que llevas diez minutos ante ella sin escribir ni una palabra.

Podría describir la Catedral, hablar de sus barrocas agujas que desde lejos parecen estirarse hacial el cielo, en un vano intento de llegar a tocar a quien las inspiró. Pero no me sale…

Podría escribir sobre el Río Zorita, que en este tiempo baja frío como el corazón de un asesino y transparente como el deseo de un niño. Pero no me sale…

Podría escribir de las gentes de estas tierras, que acostumbradas a vivir en comunidad, hoy han salido a la calle vestidos de tul, papel pinocho y látex a celebrar el carnaval, ¡Qué engañados viven más allá de las fronteras castellanas con el tópico del “adusto y recio carácter” de Castilla la Vieja! Pero hoy, no me sale…

Podría hablar de tantas cosas, pequeñas, grandes, vacías, intensas… El papel en blanco y la pluma en la que ya se ha secado la tinta son silenciosos testigos de mi falta de inspiración.

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Wednesday, February 14, 2007

Momentos de calidad

Sábado por la tarde, con la excusa de ir a mirar no se qué a nuestra nueva casa me disponía a evadirme un rato y disfrutar de un poco de soledad mientras admiraba ese atardecer que ayer os describía. Mi mujer se la ingenió para que me llevara a mi hija de 6 años. No me apetecía mucho ya que (como sabéis quienes la conocéis) con ella se puede disfrutar de todo… menos de tranquilidad, y yo lo que añoraba en ese momento era silencio (somos 9 ruidosos habitantes en casa), pero en fin, lo primero es la obligación de padre.

Gracias a la ocurrencia de mi mujer, disfrutamos de dos horas maravillosas. Nos subimos a una pequeña terraza desde la que se ve el inmenso pinar y detrás de él la campiña hasta el horizonte. Jugamos un rato a adivinar formas en las nubes que se recortaban contra la puesta de sol, y luego, no sé cómo, la conversación derivó al nacimiento de la tierra, los seres vivos y la evolución del hombre.

Ella me escuchaba por el simple placer de oirme hablar, con los ojos encendidos, me hacía preguntas, completaba mis ejemplos, avanzaba teorías (unas descabelladas y otras no tanto). El tema nos absovió más de una hora mientras veíamos atardecer.

Estos son lo que yo llamo momentos de calidad, no es importante el tema del que se hable, simplemente se habla por el placer de escuchar al otro y que el otro te escuche.

Sé que ella también sintió ese feeling, porque, aun días después, se ha “desenmadrado” un poco y empieza (¡oh, cielos!) a “empadrarse”.

Nos olvidamos muchas veces que nuestros hijos están ahí: siempre que hablan los mayores no se les puede interrumpir (estamos hablando de cosas muy importantes), si te acribillan a preguntas subrealistas a las 10 de la noche, estás cansado, y no tienes ganas de imaginarte el mundo que les hierve en la cabeza y que se les desborda por los ojos y que no somos capaces de ver… y ellos se mueren por enseñártelo. Y es que los críos, en cuanto reciben un poco de atención en rigurosa exclusiva saben agradecerlo.

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Monday, February 12, 2007

Atardecer en los campos de Segovia

El astro bosteza a un palmo del horizonte mientras atisba el mar oscuro al que se retira adormecido. Mar que acaricia la abrupta orilla del horizonte, silenciosa. A medida que el Sol se hunde exahusto con un último grito de luz, tornando incandescentes los penachos de armiño que surcan el cielo, se revela, exhuberante, la silueta de la campiña segoviana. Escondida durante el día, es como la tierna estampa de una mujer recostada a nuestro lado, de espaldas, arropada con una sábana de seda dorada hasta media cintura, mientras un ventanal derrama luz de amancer.

Al norte, sus caderas, preñadas de pinares y flores que son su pueblos, y sus estambres cortan el cielo, dando cobijo a las aves traedoras, las más veces, de buenas nuevas, y a pregoneras de bronce que anuncian fiestas, misas y duelos.

Al sur, su hombro suave y amelocotonado, campos de rubio maiz y trigo refulgen bañados por los dedos de luz de del sol que se ahoga placenteramente en su sueño.

Cruzan de poco en poco, cuervos y gorriones, buscando cobijo en los frondosos pinares; ávidos dedos de amante que recorren su cuerpo, estremeciéndola con su ruidosa ansiedad.

Pequeñas figuras cansinas recorren los pliegues de la sábana de regreso a sus flores a recibir su alimento y descanso: ni siquiera los grandes avances de la era industrial, bueyes y mulas tornaron hace años de acero, son capaces de acallar. Sus colinas, regazo materno que nos acuna en sus suaves pendientes mientras nos alza la cabeza hacia el cielo para que podamos mirar el sol, esposo y padre nuestro, que esperará paciente los lomos surcados de su amada y derramar su calor sobre la piel herida, fecundándola y tiñendo de primavera el color severo y ocre del otoño.

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Wednesday, January 24, 2007

De Juana Chaos: llamando a las puertas del cielo

La Audiencia decidirá hoy si suaviza la condena del etarra De Juana Chaos
El informe concluye que de persistir en su actitud hay alto riesgo de deterioro progresivo
(“El Mundo”, 24-1-2007)

Por mí, que le dejen entrar, si algo nos sobra en este mundo son hijos de puta; así, que se vaya pronto al otro.

Y esto es todo lo que me inspira el tema del día, amigos.

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