Wednesday, December 27, 2006

”Te debo un céntimo”

Si algo me molesta profundamente son esos pequeños pero constantes abusos que sufrimos día a día y que soportamos en aras de una malentendida convivencia con el vecino.

La dependienta de la tienda tiene la costumbre de no tener moneda fraccionaria inferior a 5 céntimos, nada que objetar, si los precios fueran múltiplos de cinco. Pero el caso es que ningún precio cumple esa norma ¿con qué objeto? Si las empresas telefónicas, los parkings y los bancos pueden redondear al alza, lo que supone, según sesudos estudios, nada menos que el ¡¡20 por ciento!! (sí, sí, no ha leído mal, el 20%) de su cuenta de resultados ¿por qué va a ser menos la tendera de la esquina de mi calle?

Lo que olvida la buena de mi tendera, es que esas empresas tienen un inoperante “Servicio de atención al cliente” destinado únicamente a sodomizar al sufrido usuario sin ningún rubor… a fin de cuentas quien te antiende al otro lado del teléfono le trae al pairo tu problema y el que le puedas generar a la empresa para la que trabaja que, por norma, ni siquiera es la que la contrató. Ella, la tendera digo, no dispone de este tranquilizado cortafuegos. A esas empresas no le vemos la cara, pero amiga a tí sí… con lo que te arriesgas a que, tras cantarme la cuenta de 16,99 € y espetarme con mi billete de 20 € en la mano “Te debo un céntimo”, te ponga la misma cara candorosa y con el mismo morro que tu gastas te conteste “Prefiero deberte yo cuatro” (que, según la Ley es a lo que tengo derecho).

Porque, mi querida tendera, si fuera una vez nada más, o conmigo sólo… Pero esque, mi querida amiga, con ese céntimo que me sisas a mí y al resto de los 200 vecinos que componemos tu parroquia te pagas una cena de Navidad, de la que ni siquiera te acuerdas de traeme un mísero langostino.

Mi querida amiga, Dios dijo que todos somos hermanos, pero de primos no dijo ni media.

Posted by inegro in 21:44:32
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