El gran reto de Zapatero (I)
Corto análisis admite lo ocurrido hoy en el congreso en la comparecencia de Zapatero y la posterior réplica de Rajoy. Por un lado tenemos a un ingenuo hombre de bien que cree que la paz es posible, que está dispuesto a hacer sacrificios (a que los hagamos todos), quiere a toda costa la paz (no cuestiono si sus motivos son electorales o sinceros). Por otro lado, también tenemos a otro ingenuo hombre de bien, que argumenta en contra de cualquier diálogo con los terroristas y da razonamientos plausibles para ello, dice que ya nos han engañado más veces, dice que no se puede hablar de un proceso de diálogo ninguneando a las víctimas, dice que esta tregua sólo ha servido para rearmar a la banda.
También tenemos a Otegui otro ingenuo hombre (nótese que no añado la locución “de bien”) que se asusta de sus propios perros y sale a la palestra intentando nadar y guardar la ropa pidiendo a la “organización ETA” que “mantenga” el alto el fuego.
Difícil, muy difícil lo tiene Zapatero para gobernar este barco. Si consigue meterlos a todos (que ya sería una proeza), le quedaría la no fácil tarea de guiar una nave en la que cada remero lleva un ritmo y una dirección… máxime, cuando el atentado del 30 de diciembre ha oscurecido el horizonte y nos ha dejado sin puntos de referencia a los que navegar.
Creo que era la semana pasada quien Rosa Díaz afirmaba que se estaba confundiendo Paz con tranquilidad, estoy de acuerdo.
Un dicho inglés afirma que para pescar una trucha hay que perder una mosca y desde mi profunda ignorancia se quiere que la mosca la pongamos quienes no tenemos la paz, para que que nos dejen en paz. Pero… ¿está la sociedad dispuesta a ceder esa mosca? Es seguro que los más afectados, las victimas, no quieren y es curioso que para hablar de paz se haga con quien la tiene secuestrada y no con quien ha muerto para que los demás la tengamos.
Un hombre bueno no compara la muerte de su abuelo con las atroces mutilaciones de una niña. Un hombre bueno no confunde un atentado con un accidente.
Otro dicho inglés dice que quién ha perdido un ojo conoce el verdadero valor del que le queda. Parece que el diálogo es el único ojo que nos queda y hay que hacerlo a toda costa. Los árabes aseguran que nunca debes discutir con un ignorante para evitar que te confundan con él. Dialogar es un concepto que sólo entiende el que tiene cultura, respeto, asertividad, empatía y un largo etc… Los terroristas son terroristas por que no conocen lo que significa Diálogo, por lo que es inútil hablar y hablar.
Un saludo
De acuerdo, Palo, no niego que a uno se le retuercen las tripas ante la tesitura de hablar con los violentos… pero para que alguien deje de hacer algo hay que hablar con él, se quiera o no, o perseguirlo y meterlo en la carcel. Esto último es posible, pero a muy largo plazo a un coste mucho mayor que si nos sentamos a hablar (treinta años de eficaz persecución policial la ha debilitado, sí, pero no destruido)… en algún momento esto tiene que acabar, de una forma u otra y, sinceramente, cuanto más corto sea el camino, mejor.
No hay atajos, salvo que se pretenda ceder. Dialogar sin negociar es hablar por hablar, o simplemente para conocerse. Negociar, nunca antes de la entrega de las armas de los asesinos. Una vez todos juguemos sin ventaja y si toda la sociedad quiere, no sólo unos sectarios, entonces a negociar hasta pactar.