¿No hay salida?
Realmente, los moderados somos los que lo tenemos más difícil. Esa inmensa mayoría de centro (real) que no encontramos otro banco en el que apoyar los dos pies y, como los reyes en un desfile, apoyamos alternativamente uno u otro, según se nos cansan las rodillas.
Hoy día, esa gente de centro somos incapaces (al menos yo) de votar al Partido Popular. Se han radicalizado tanto, han viciado tanto y de forma tan pueril la vida política que es imposible que haya una marcha atrás. La inercia que lleva el PP nacional es tan fuerte y tan violenta que no les queda otra que intentar arrastrar consigo al PSOE: "Morirás aunque yo muera".
Por otro lado, el PSOE tampoco es una buena opción, está débil, no sabe reaccionar a los golpes del contrario. No sabe salir del debate estéril e inútil con el PP, cuando lo más fácil y efectivo sería ignorarlos y trabajar en lo que realmente importa. Llenar los medios de comunicación con lo que se está haciendo por avanzar NO EN LA LUCHA CONTRA EL PARTIDO POPULAR, sino en la lucha contra ETA que es el mandato que tienen.
Todo esto se está trasladando a niveles más bajos de la política sin apenas darnos cuenta (regional, provincial, local... como en una torre de copas de champán). Fue muy triste ver la manifestación en la Plaza Mayor de Segovia y leerles ira y odio en los ojos de muchos presentes cuando gritaban auténticas barbaridades ante el ayuntamiento, mientras agitaban una fotocopia de la fotografía de Miguel Ángel Blanco. (¿Adiviné en las fuerzas vivas del PP cierta vergüenza por tener que estar allí?), incluso, alguno, en un alarde de patriotismo sacó una bandera de España ¡CON EL TORO DE OSBORNE! ¡Ay que joderse!
¡Qué fácil es usar a los muertos! yo agité esa foto aquellos aciagos días de 1997 y llené de lazos azules los cristales de mi coche, de mi casa, hasta mi hijo, entonces recién nacido, lo llevaba prendido en el babero, yo grité hasta quedarme afónico y se me saltaron las lágrimas de emoción en la Puerta del Sol ante aquélla voz unánime, indignada y firme... hoy sería incapaz ya que han cambiado radicalmente el significado.
Por aquél entonces, íbamos de la mano "moros y cristianos". El espíritu de Ermua se extendió por toda España y lo hicimos nuestro, pero nuestro no como las leyes, o como la patria, sino nuestro como podría ser nuestro vecino, amigo, hermano, hijo... Todos (y digo todos) tornamos esos días nuestro primer apellido en "Blanco" y ofrecimos nuestra nuca a los asesinos en un gesto que el tiempo ha tornado en estéril.
Hoy ese espíritu agoniza olvidado (o escondido) en algún cajón de Génova o de Ferraz (¿quién sabe ya?). Lo de hoy... es otra cosa.
¿Así quieren ganar unas elecciones?... pues va a ser que no.
¿Así quieren mantener el gobierno?... pues va a ser que tampoco.
Es como si me cambiaran el significado de todas las palabras que conozco. ¡Ya no puedo lucir el lazo azul sin vergüenza!. Negro habrá de ser por la muerte inminente de ese espíritu de Ermua, que todos se apropian y que como la "madre mala" del juicio de Salomón claman por su división a partes iguales.
Y mientras tanto, la incertidumbre nos mata ¡Oh cielos!
Hoy día, esa gente de centro somos incapaces (al menos yo) de votar al Partido Popular. Se han radicalizado tanto, han viciado tanto y de forma tan pueril la vida política que es imposible que haya una marcha atrás. La inercia que lleva el PP nacional es tan fuerte y tan violenta que no les queda otra que intentar arrastrar consigo al PSOE: "Morirás aunque yo muera".
Por otro lado, el PSOE tampoco es una buena opción, está débil, no sabe reaccionar a los golpes del contrario. No sabe salir del debate estéril e inútil con el PP, cuando lo más fácil y efectivo sería ignorarlos y trabajar en lo que realmente importa. Llenar los medios de comunicación con lo que se está haciendo por avanzar NO EN LA LUCHA CONTRA EL PARTIDO POPULAR, sino en la lucha contra ETA que es el mandato que tienen.
Todo esto se está trasladando a niveles más bajos de la política sin apenas darnos cuenta (regional, provincial, local... como en una torre de copas de champán). Fue muy triste ver la manifestación en la Plaza Mayor de Segovia y leerles ira y odio en los ojos de muchos presentes cuando gritaban auténticas barbaridades ante el ayuntamiento, mientras agitaban una fotocopia de la fotografía de Miguel Ángel Blanco. (¿Adiviné en las fuerzas vivas del PP cierta vergüenza por tener que estar allí?), incluso, alguno, en un alarde de patriotismo sacó una bandera de España ¡CON EL TORO DE OSBORNE! ¡Ay que joderse!
¡Qué fácil es usar a los muertos! yo agité esa foto aquellos aciagos días de 1997 y llené de lazos azules los cristales de mi coche, de mi casa, hasta mi hijo, entonces recién nacido, lo llevaba prendido en el babero, yo grité hasta quedarme afónico y se me saltaron las lágrimas de emoción en la Puerta del Sol ante aquélla voz unánime, indignada y firme... hoy sería incapaz ya que han cambiado radicalmente el significado.
Por aquél entonces, íbamos de la mano "moros y cristianos". El espíritu de Ermua se extendió por toda España y lo hicimos nuestro, pero nuestro no como las leyes, o como la patria, sino nuestro como podría ser nuestro vecino, amigo, hermano, hijo... Todos (y digo todos) tornamos esos días nuestro primer apellido en "Blanco" y ofrecimos nuestra nuca a los asesinos en un gesto que el tiempo ha tornado en estéril.
Hoy ese espíritu agoniza olvidado (o escondido) en algún cajón de Génova o de Ferraz (¿quién sabe ya?). Lo de hoy... es otra cosa.
¿Así quieren ganar unas elecciones?... pues va a ser que no.
¿Así quieren mantener el gobierno?... pues va a ser que tampoco.
Es como si me cambiaran el significado de todas las palabras que conozco. ¡Ya no puedo lucir el lazo azul sin vergüenza!. Negro habrá de ser por la muerte inminente de ese espíritu de Ermua, que todos se apropian y que como la "madre mala" del juicio de Salomón claman por su división a partes iguales.
Y mientras tanto, la incertidumbre nos mata ¡Oh cielos!

