El mundo laboral
Hace poco, haciendo zapping, me encontré con un documental sobre econmía mundial y globalización, jalonado de declaraciones de intelectuales de las letras y las artes. A bote pronto el tema no tenía ningún interés: hartos estamos ya de escuchar argumentos a favor y en contra sobre lo que nos depara el futuro, todos coincidimos en que lo que queda por venir será más de lo mismo, es decir, los que hoy pasan hambre seguirán pasando hambre (si no más) y los que no lo pasan seguirán engordando preocupándose por su línea. Es una inercia difícil, por no decir imposible, de parar.
Pero de todas las intervenciones que hubo, la que me enganchó al documental fueron las de Saramago. Este hombre sabio hacía un análisis muy simple pero demoledoramente real. Nos llevan engañando desde hace tiempo a todos los trabajadores con el cuento de la productividad, es decir, utilizan eufemismos para hacernos creer que un esfuerzo por encima de nuestras obligaciones contractuales se verá recompensado con creces en nuestras nóminas, posición en la empresa y otros caramelos... y siempre caemos en la trampa. Nunca te dicen esto de forma clara, siempre utilizan metáforas para que muerdas el anzuelo te dejes los cuernos y una vez has conseguido el objetivo ya no te dejan bajar el ritmo, el nivel de exigencia se mantiene en el mejor de los casos, cuando no aumenta... para la recompensa por el esfuerzo realizado nunca es el momento, la empresa no puede asumirlo aún, mientras tú vas sacrificando día a día un minuto más de vida personal, una hora más de estar con tus hijos, con la esperanza de que esa promesa acabe por cumplirse... ¡Iluso! ¡Eso es lo que nos mata! ¿No tienes memoria histórica? ¿¿Cuántas aumentos, ascensos, y demás promesas no se han cumplido nunca porque no es el momento?? ¿Hasta cuándo seguirás haciendo el panoli? ¿Cuánto trabajo de cuantas personas serás capaz de absorver antes de que un infarto te lleve al otro barrio? ¿Cuántas horas familiares perdidas serán capaces de soportar tu mujer y tus hijos antes de que, desilusionados, te abandonen?
Pero no recuerdes jamás al empresario/jefe la promesa incumplida, aunque pase un año tras el vencimiento. La respuesta siempre será la misma: "Esto es lo que hay, si no te gusta ya sabes donde esta la puerta"
Esta forma de actuar sólo tiene un nombre... y me he propuesto no utilizar palabras gruesas en este blog.
Pero de todas las intervenciones que hubo, la que me enganchó al documental fueron las de Saramago. Este hombre sabio hacía un análisis muy simple pero demoledoramente real. Nos llevan engañando desde hace tiempo a todos los trabajadores con el cuento de la productividad, es decir, utilizan eufemismos para hacernos creer que un esfuerzo por encima de nuestras obligaciones contractuales se verá recompensado con creces en nuestras nóminas, posición en la empresa y otros caramelos... y siempre caemos en la trampa. Nunca te dicen esto de forma clara, siempre utilizan metáforas para que muerdas el anzuelo te dejes los cuernos y una vez has conseguido el objetivo ya no te dejan bajar el ritmo, el nivel de exigencia se mantiene en el mejor de los casos, cuando no aumenta... para la recompensa por el esfuerzo realizado nunca es el momento, la empresa no puede asumirlo aún, mientras tú vas sacrificando día a día un minuto más de vida personal, una hora más de estar con tus hijos, con la esperanza de que esa promesa acabe por cumplirse... ¡Iluso! ¡Eso es lo que nos mata! ¿No tienes memoria histórica? ¿¿Cuántas aumentos, ascensos, y demás promesas no se han cumplido nunca porque no es el momento?? ¿Hasta cuándo seguirás haciendo el panoli? ¿Cuánto trabajo de cuantas personas serás capaz de absorver antes de que un infarto te lleve al otro barrio? ¿Cuántas horas familiares perdidas serán capaces de soportar tu mujer y tus hijos antes de que, desilusionados, te abandonen?
Pero no recuerdes jamás al empresario/jefe la promesa incumplida, aunque pase un año tras el vencimiento. La respuesta siempre será la misma: "Esto es lo que hay, si no te gusta ya sabes donde esta la puerta"
Esta forma de actuar sólo tiene un nombre... y me he propuesto no utilizar palabras gruesas en este blog.

