El fundamentalismo omnisexual
Me ha ocurrido desde que tuve edad para afeitarme. Siempre tuve la sensación de que no encajaba en el mundo en el que había nacido. Y es que siempre he sido un hombre con cierta sensibilidad hacia ciertas cosas en las que, en teoría, un “hombre” no debe tenerlas. Mis mejores amigos siempre han sido mujeres. Nunca me atrajeron el balón, los juegos violentos (que no el deporte), la competición... prefiriendo siempre la compañía de un buen libro, o una conversación. El diagnóstico ajeno siempre ha sido el mismo: “eres gay”... He de reconocer que a ciertas edades era un comentario que me hacía saltar furioso, pero hoy me causa risa... Un amigo gay que hizo el mismo diagnóstico se empeñaba en convencerme de que si no era hoy, mañana reconocería mi homosexualidad. ¡¡Pero hombre, a mis 37 años no lo voy a tener claro!! Esto es lo que yo llamo fundamentalismo omnisexual. El fundamentalismo omnisexual es aquél que adoctrina en la creencia de que todo vale en el sexo (hasta aquí, de acuerdo) salvo la heterosexualidad (¿cómo?)... Sí, para un fundamentalista omnisexual, la opción heterosexual es retrógrada, y quien la practica tiene dentro un gay reprimido. ¿Que exagero? ¡Eche un vistazo a los programas de televisión! está lleno de fundamentalistas omnisexuales que no pierden ocasión de ridiculizar a los heterosexuales en cuanto se les presenta la oportunidad, jaleados por un público que da la razón a quien más grita... o a quien mejor enseña los genitales subido a una mesa... en fin. ¿También cree Vd. que soy gay? Pues, piénselo bien: puede que Vd. sea un fundamentalista omnisexual, con un heterosexual reprimido que lucha por salir.

