Friday, April 13, 2007

La duda

Las sospechas sobre la doble contabilidad de la Fundación Intervida pone en peligro el apadrinamiento de miles de niños en las zonas más desfavorecidas del mundo

Un estudio sobre 119 ONGs realizado por la Fundación Lealtad revela “anomalías” en 70 de ellas, principalmente en el seguimiento y trasparencia de sus proyectos.

La magdalena se me cayó de la mano cayendo como una bomba sobre el café, arruinándome la camisa. No podía creer lo que estaba oyendo. Supuestos correos electrónicos entre directivos que sugerían la no contabilización de ciertas operaciones, duplicidad de apadrinamiento de niños… entre otras muchas conclusiones que el periodista iba desgranando con ese tono de voz preludio de los grandes escándalos.

En días posteriores las tertulias se llenaban de llamadas de socios de Intervida que no sabían que hacer. Voces compungidas que miraban la foto de “su niño”, sus dibujos, sus primeras palabras escritas sobre un arrugado folio, preguntándose si todo aquello no era más que una gran mentira.

Mientras escribo esto, un conocido programa está haciendo entrega de un montón de sillas, mesas, columpios, ordenadores (me pregunto si tendrán electricidad para hacerlos funcionar), ventanas y otros enseres en una aldea de Perú. Los niños están descalzos, con ropas mil veces heredadas, pero sonríen a la cámara y estallan de júbilo cuando el camión con los columpios irrumpe en las polvorientas calles de su aldea, la maestra se abraza al reportero llorando de emoción a lágrima viva.

Es triste que toda una cadena de ayuda pueda hundirse por la sombra de una sospecha. Ya lo dice el sabio refrán “La mujer del César además ser fiel, tiene que parecerlo” y más cuando se juega con la buena fe de la gente, cuando se juega con el futuro de niños cuya única esperanza es recibir las pocas migajas que le sobran al primer mundo.

Pero ahora, precisamente, es cuando hay que hacer más fuerte esa aportación. Precisamente porque se los ha pillado, y si no es así, están bajo vigilancia. Y si es mentira, si consiguen convencernos de su honradez, no hay de qué preocuparse… A fin de cuentas, prefiero que me engañen a que haya una posibilidad, por mínima que sea, de que Gabriel, ese niño Peruano exista y que se quede esperando inútiemente mi ayuda.

Posted by inegro in 21:33:20 | Permalink | Comments (3)